domingo, 30 de junio de 2013

Algún día este dolor te será útil

Algún día este dolor te será útil
Título original: Someday this pain will be useful to you
Autor: Peter Cameron
Año: 2007

"Empezaba a darme cuenta de que el mundo de los adultos era tan absurdamente brutal y peligroso en lo social como lo era el reino de la infancia"




Curioso que me haya topado, poco después de haberlo releído, con la versión actualizada de "El guardián entre el centeno". Y es que James Sveck, protagonista de "Algún día este dolor te será útil" es el Holden Caulfield del siglo XXI. Los dos son jóvenes neoyorkinos de clase alta, los dos estudian en prestigiosas escuelas privadas, ambos se sienten desgraciados o, cuanto menos, inadaptados. Son seres solitarios que profesan un amor enternecedor por un miembro de su familia. En el caso de Holden era su hermanita Phoebe, mientras que James siente una inclinación especial por su abuela Nanette. En ambas historias los protagonistas se escapan de sus entornos y deambulan por una gran ciudad durante un par de días. Ambos son personajes que creen en su autenticidad, mientras que detestan el cinismo de la sociedad que les ha tocado vivir. Y los dos, aunque especialmente James, tienen una obsesión casi enfermiza con el lenguaje, analizando con lupa cualquier frase de sus interlocutores. Ambos son dos Peter Pan que no desean crecer, que se revelan contra lo establecido y se niegan a seguir los pasos a los que parecen predestinados, como es ir a Brown, la universidad de prestigio donde James ha sido aceptado. 


"Basta con que haya pensado eso, no es necesario que lo diga. No tengo necesidad de compartirlo. La mayoría de la gente cree que las cosas no son reales si no se expresan verbalmente, y que es el acto de expresarlas y no el de pensarlas lo que las legitima. Supongo que por ese motivo uno siempre quiere que el otro le diga te quiero"



Frente a Holden, veo en James a un joven quizás más inteligente y perspicaz, que se sumerge en audaces diálogos con sus padres o su psicoanalista, y con reflexiones más agudas y chispeantes. Su entorno, con una familia desestructurada, un trabajo de verano en una galería y un Nueva York azotado por el 11S adolecen quizás de clichés. James puede ser más agudo que Holden, pero si hablamos de personajes que busca autenticidad, he de decantarme por Holden, porque él claramente inspira a James, porque su tristeza parece más melancólica, su soledad más dolorosa y su futuro más incierto. Holden enarboló la bandera de una generación cuando preguntó a dónde iban los patos del parque en invierno. A James le falta carisma o quizás, sólo el paso del tiempo. Sea como fuere, si han leído "El guardián entre el centeno" y les gustó, no dejen pasar la oportunidad de abordar esta novela. Aunque sólo sea por encontrar las siete diferencias, resulta entretenida su lectura.  

"A menudo tengo la sensación de que quiero pensar algo pero no puedo encontrar el lenguaje que coincida con el pensamiento, por lo que se queda reducido a una sensación, a un pensamiento no formado"

lunes, 10 de junio de 2013

La caída de los gigantes

La caída de los gigantes
Título original: Fall of Giants
Autor: Ken Follet
Año: 2010

"Los dirigentes europeos hicieron algo infame y necio, y diez millones de hombres han muerto a resultas de ello. ¡Al menos deje que la gente comprenda eso para que nunca permitan que vuelva a pasar!"

El kaiser, el zar y el emperador austrohúngao. Tres gigantes que cayeron, derrotados por las fuerzas aliadas, en la primera Guerra Mundial. (El autor hace poca mención al imperio otomano, también perdedor en esta contienda)

Ken Follet teje, a lo largo de más de mil páginas, la trama de unos personajes cuyas vidas se entrelazan con el telón de la Gran Guerra como escenario de fondo. La historia de familias inglesas, alemanas, rusas y estadounidenses se entretejen, y a través de estas interrelaciones Ken Follet va desgranando un periodo de la historia que cambió el rumbo del mundo, las relaciones internacionales y el equilibrio de las superpotencias. 



Muchos personajes pueblan las páginas de La caída de los gigantes, la primera obra de la trilogía que recorre la historia del siglo XX. Personajes de diversas clases sociales - desde aristócratas ingleses a príncipes rusos pasando por demócratas americanos, proletarios ingleses o políticos alemanes - se mezclan sin grandes golpes de efecto en esta novela. Son personajes sencillos, sin un profundo perfil psicológico, de acciones predecibles. Estereotipos que no sorprenden. Instrumentos puestos a disposición del autor como marionetas sin vida que sirven de excusa para recorrer la historia del mundo durante los primeros años del siglo XX. Les falta alma. 

A mi parecer, lo mejor de la novela es el trasfondo político y la recreación del campo de batalla. El repaso de un periodo de la historia que nos queda más lejana que la Segunda Guerra Mundial. Los nacionalismos latentes, la revolución rusa, la lucha por el sufragio universal. Si para algo me ha servido esta novela ha sido para meditar acerca de la codicia humana. Gobiernos que se embarca en una guerra por ambiciones no compartidas por la población. Decisiones tomadas por comportamientos absolutistas que llevan a la muerte a millones de personas. 



La novela está francamente bien documentada. El protocolo de los aristócratas ingleses, la convulsa sociedad rusa, el frente de batalla. Imagino a una legión de documentalistas respaldando a Ken Follet, mientras él escribe frenético entretejiendo las relaciones de las decenas de personajes de la novela. 

Pero La caída de los gigantes no deja de ser un best seller. Una máquina de hacer dinero. Una obra dirigida a un público ávido de historias, de novelas de esas en las que "pasan muchas cosas". Las escenas de sexo dejan claro que el autor escribe para satisfacer a sus lectores. Hay temas que venden y Follet no va a perder un filón de oro. Es un mercenario de la literatura. Pero por mucho sexo que haya en sus novelas, es innegable que le falta pasión. Sus personajes son planos, no emocionan. Parejas separadas durante años por la guerra que no logran estremecer al lector. Historias que me han dejado fría. Leía por refrescar o ampliar mis conocimientos sobre la contienda, no porque la trama de los personajes me despertase el más mínimo interés. 

Recuerdo una escena de "El pez en el agua", la autobiografía de Vargas Llosa, donde este narraba con sencillez la despedida de su tío Lucho, quien había ejercido durante años como padre, con un abrazo. Aquella escena tan sencilla me sobrecogió y me arrancó las lágrimas. En contrapunto, ni una sola escena de La caída de los gigantes ha logrado emocionarme. Supongo que es lo que diferencia a la gran literatura de las obras por encargo; a un premio novel de una máquina de producir best sellers. 

Ken Follet es un buen narrador. No quedan en apariencia hilos sueltos en su novela. Las historias están bien tejidas, los ambientes, meticulosamente recreados, seguramente muy fieles a la realidad, pero le falta corazón. 

No sé si le daré una oportunidad a El invierno del mundo, pese a que seguramente se lea tan deprisa como la primera obra de la trilogía. Por de pronto, me daré un respiro. 

lunes, 29 de abril de 2013

Jardín de cemento

Jardín de cemento
Autor: Ian McEwan
Título original: The cement garden
Año: 1978

¿Qué sería de nosotros si en plena adolescencia hubiésemos quedado huérfanos de padre y madre? ¿Habríamos tenido la madurez suficiente como para no abandonarnos a la desidia y la pereza? Los hermanos de Jardín de cemento se dejan llevar por la situación y paralelamente a la putrefacción del cuerpo de su madre, enterrado bajo kilos de cemento, también sus vidas parecen descomponerse. 



La sordidez de la casa del suburbio londinense donde viven los cuatro hermanos involuciona al igual que lo hacen sus protagonistas. La suciedad y la mugre van abriéndose paso y ellos no oponen resistencia, sumiéndose en una rutina perezosa y apática. 

En ausencia de la figura materna, los hermanos se han olvidado de sus valores. Ninguno de los mayores parece reparar en la figura del hermano pequeño que empieza a tontear con el travestismo y llora cada día para atraer la atención de unos hermanos que no reparan en sus necesidades afectivas. Jack, el protagonista y narrador en primera persona, juguetea con una relación incestuosa con su hermana mayor, mientras olvida cualquier hábito de higiene. Su falta de empatía y frialdad hacen sospechar que padezca algún trastorno psicológico. Es, sin duda, el personaje más inquietante. 



McEwan recrea con crudeza la decadencia de esa familia a través de un hogar y un barrio sórdidos y marginales, pero también mediante unos personajes donde la ausencia de la figura paterna o materna altera su escala de principios y valores. Sin ser el argumento nada excepcional, McEwan logra inquietar al lector, estremecerlo, recreando una atmósfera de miseria tanto material como moral. 


miércoles, 10 de abril de 2013

Diario de un ama de casa desquiciada

Diario de un ama de casa desquiciada
Título original: The Queen of Subtleties
Autor: Sue Kaufman
Año: 1967

Manhattan. Años sesenta. Una familia aparentemente perfecta.

Tina Balser es la desquiciada ama de casa protagonista indiscutible de esta novela. Su matrimonio con el exitoso abogado Jonathan Balser, el estilo de vida acomodado, una ajetreada vida social y dos preciosas hijas no son elementos suficientes para alcanzar la felicidad. En mitad de esta vida aparentemente perfecta, Tina sufre una crisis nerviosa y es ahí cuando comienza a escribir su diario.




Al igual que ocurre con "El guardián entre el centeno", "Diario de un ama de casas desquiciada" es una novela que, pese a los años, mantiene casi intacta su vigencia. Temas como la codicia, las pretensiones sociales, las inseguridades, las crisis matrimoniales o la educación de los hijos siguen estando presentes en nuestras vidas. De hecho, y por desgracia, conozco a varios Jonathan Balser a día de hoy: personas snob preocupadas por las apariencias, gente que pierde la cabeza, el juicio y la dignidad por adentrarse en determinados círculos sociales o relacionarse con ciertas personas, gente sin escrúpulos capaz de vender su alma por acudir a una fiesta.  


Pero si hay la novela trata algún tema que hoy día esté de total actualidad, este es la infelicidad del bienestar. Que el dinero no da la felicidad por sí mismo no es ninguna novedad. Y que hay personas para quienes nunca se tiene suficiente, tampoco. Precisamente porque nunca llega a saciarse, el hombre se convierte en un especulador sin escrúpulos. En "Diario de un ama de casa desquiciada" constatamos que la especulación, de la que hemos sido víctimas en los últimos tiempos, no es una novedad del siglo veintiuno, sino que es tan antigua como la codicia humana

La figura de Tina quizás quede algo más desactualizada que la de su marido por la total y absoluta dependencia económica que tiene de él, algo más difícil de encontrar a día de hoy. Pero aún así es imposible no empatizar con ella, entender sus crisis nerviosas, compartir su desesperación, contagiarnos de su histeria, sufrir su abnegación. Tina es es el elemento perfecto del que se vale Kaufman para reivindicar la conciencia femenina. Una mujer bella, inteligente y divertida que queda anulada por las exigencias de un marido insensible y exigente. 


"Diario de un ama de casa desquiciada" es además una realista fotografía del matrimonio. Una institución que sólo conocen de verdad quienes la viven desde dentro. Las crisis, los enfados o egoísmos están revestidos del cariño que se ha creado con los años. Por eso no llegamos a odiar a Jonathan, pese a que en más de una ocasión resulta absolutamente irritante, pues el cariño hacia Tina está ahí, latente, enterrado bajo capas de esnobismos, prejuicios y falsas apariencias. La suya es una relación de tira y aflojas, de una de cal y otra de arena, de amor y odio, tan real como la vida misma. 



Sue Kaufman escribió esta novela con sentido del humor y grandes dosis de ironía, pese a un trasfondo serio y una intenso análisis psicológico de sus protagonistas. Recreó a todos los personajes con detalle, dotándolos de personalidad propia, desde Tina, inteligente, refinada y neurótica, hasta la descarada lavandera capaz de acabar con la paciencia de cualquiera. Consigue contagiar al lector el estado de ánimo de la protagonista gracias a las sutilezas y al ingenio a los que hace referencia el título original. Es una novela de fácil lectura y divertida, pero cuidado: su estilo no debería empañar  los profundas temas que aborda.  

lunes, 1 de abril de 2013

La vida imaginaria

La vida imaginaria
Autor: Mara Torres
Finalista Premio Planeta 2012

La vida imaginaria tiene un público objetivo y yo entro en su "target". Mujer y treintañera. Pero que la finalista del Premio Planeta sea una "novela de chicas", cuanto menos, sorprende. 

Nata, diminutivo de Fortunata, se enfrenta al reto de rehacer su vida después de que Beto, Alberto, su pareja durante los últimos tres años, haya decidido tomarse un tiempo de reflexión. 



Los nombres de los personajes son la primera pistas de por dónde irá la novela: Nata, Beto, Don, Carlota, Alvar o Blas. Nombres poco serios para una historia relajada que se lee de un tirón. (A mí de hecho me duró una noche) Narrada en primera persona y dividida en breves capítulos, La vida imaginaria  puede presumir de un estilo fresco y desenfadado, como no podía ser de otra forma para una historia que se queda en la superficie de los asuntos que trata. El amor, las relaciones de pareja, los desengaños y la amistad son los temas principales de la novela, y Mara Torres los aborda sin gravedad. 


Además de estos, hay temas secundarios que orbitan en torno a las relaciones de pareja de Nata: la crisis económica, los ERE o el consumo de drogas. Temas que se introducen con calzador, quizás con la pretensión de que la novela sea un reflejo fiel de ese grupo de veinte y treintañeros que sufre una crisis de identidad y de valores. Quizás también con el objetivo de convencernos de que, pese a lo que pueda parecer leyendo el diario de Nata, el amor no es la única preocupación de una juventud que sale de fiesta de lunes a sábado, bebe sin mesura y habla sin pudor de sus relaciones de pareja. 


Frente a esas pinceladas de realidad como son la crisis o el problema del paro, quizás lo mejor de la novela sean los episodios oníricos que aportan optimismo a la historia. Protagonistas que vuelan subidas en su colchón o que tiñen de rosa las calles, pinceladas que dotan de cierta originalidad a una obra que me atrevería a catalogar dentro del género de las chick lit: novelas románticas escritas y dirigidas para mujeres jóvenes, trabajadoras y preferiblemente solteras.

La vida imaginaria entretiene a esas mujeres que rondamos la treintena y que, en ciertos aspectos, nos vereomos identificadas con una protagonista divertida con al que es fácil empatizar. Un libro para llevar en la bolsa de la playa o leer en el autobús. Pero concederle el título de finalista del Premio Planeta es, para mi gusto, un exceso. 

lunes, 18 de marzo de 2013

El crimen del soldado

Título: El crimen del soldado
Autor: Erri de Luca

Una breve reseña para una breve novela.

Un nazi que, tras la guerra, emigra a Argentina y cambia su identidad. Una hija que descubre, ya de adulta, el pasado y la verdadera identidad de su padre. Un nazi que piensa que el único crimen del soldado es la derrota. Una hija que cree injustificables ciertos crímenes. Un padre que vive temeroso de ser descubierto por judíos supervivientes. Una hija que vive bajo el peso del pasado de su padre.



En definitiva, una historia que daría para una gran novela y que, desde mi punto de vista, se queda en un borrador de lo que podría haber sido y no fue, en la anécdota de una idea que daba para muchas e intensas páginas.

Lo leí en dos sentadas, lo olvide en un abrir y cerrar de ojos.

viernes, 22 de febrero de 2013

Caligrafía de los sueños

Caligrafía de los sueños
Autor: Juan Marsé
Año de publicación: 2011

Tengo una amiga. Pongamos que se llama Isla. Es un nombre especial porque ella es una chica especial: inalcanzable, enigmática y salvaje, como una isla. Mi amiga tenía un pretendiente. Pongamos que se llamaba Roca, pues él era constante, perseverante y firme en su propósito de conquistarla como una roca que se alza inhiesta frente a las olas del mar. Roca era inteligente y culto, apuesto y guapo. Inspiraba confianza y seguridad, virtudes de las que se valía para ganarse a la que ansiaba, fuese su futura suegra. Había estudiado un máster en una universidad americana y trabajaba como banquero, o consultor, o broker, uno de esos trabajos que dan dinero y exigen una gran dedicación. El cortejo fue constante y se prolongó durante años. No faltaron flores, cajas de bombones, cenas en los mejores restaurantes de Madrid, incluso alguna escapada a la ciudad del amor. "Es perfecto sobre el papel", decía Isla, pero se resistía a abrirle su corazón. Hasta que al final cedió y abrió la puerta. 

Lo suyo fue corto como una noche de verano. Un espejismo, un oasis en medio del desierto: lujo, viajes, joyas, hasta que un día, de pronto y sin previo aviso, la realidad se impuso e Isla lo abandonó. "Era demasiado guapo - justificaba ella tras la ruptura - y tan elegante que temía arrugarle la camisa al abrazarle. Destacaba en su trabajo, pero habría preferido que ganase un poco menos y tuviese más tiempo para mí. Era muy culto, tanto que a veces no parecíamos hablar el mismo idioma". 


La historia de Isla y Roca es la historia de "Caligrafía de los sueños": una novela perfecta sobre el papel que en la realidad no funciona. Tan perfecta, que Babelia la seleccionó como una de las mejores novelas de 2011. Juan Marsé es un gran escritor, de eso no cabe duda, y en esta obra lo demuestra. Su  estilo es elegante, detallista y poético, es cierto. Pero yo echo de menos ritmo, pasión y enganche. 

"Caligrafía de los sueños" nos cuenta una etapa de la vida de Ringo, un adolescente de la Barcelona de la posguerra que aspira a ser pianista. A través de Ringo el autor nos presenta a una serie de personajes entrañables que se cruzan en su día a día en el barrio de Gracia, y nos cuenta historias que se entrecruzan, como la de su padre, un rojo crítico con el régimen y el clero, o la señora Mir, una mujer desesperada por una historia de amor con un trágico final, o su hija Violeta, una joven poco agraciada con la que Ringo y sus amigos fantasean. 



Pero las historias, escritas en presente y con un narrador omnisciente, no terminan de enganchar. A punto estuve de tirar la toalla y cerrar el libro antes de alcanzar el punto y final, pero ya son tres las novelas abandonadas en los últimos tiempos y me obligué a darle una oportunidad, como Isla hizo  en su día con Roca. 

He de reconocer que hacia más de la mitad de la novela, la historia cobra algo de ritmo y, sobre todo, consigue resultar algo más entretenida. En toda buena historia hace falta un hilo argumental y una trama por resolver. Ingredientes que aviven la curiosidad del lector. Aquí parecen llegar demasiado tarde. Con Roca, personificación de la perfección, no hay sorpresas, porque cada día es como el anterior. Todo está intencionadamente planificado. En "Caligrafía de los sueños" ocurre algo similar: está meticulosamente bien escrita, pero le cuesta coger velocidad, involucrar al lector. Sólo en las últimas páginas da un giro inesperado y consigue tener un final relativamente sorprendente.



"Caligrafía de los sueños" tiene, según Marsé, mucho de autobiográfico. Recrea con gran habilidad  la Barcelona de la posguerra, la decadencia y la soledad de sus personajes y de su entorno de escasez y racionamiento. Es una novela más visual que argumental, un ejercicio de memoria que el autor parece regalarse a sí mismo, más que una historia escrita para entretener a los lectores. Una evidencia del buen escritor, más que un ejercicio arriesgado del novelista que comienza.

Veremos cuál es la siguiente apuesta de Marsé.

De Isla puedo contarles que sigue en busca de un compañero que lleve polvo en los zapatos y no llegue a final de mes. Un perfecto imperfecto.